domingo, 20 de enero de 2013

Primeros pasos, balances y vueltas del Proyecto, a un año del comienzo (y a poco del recomienzo...)

El Proyecto Latinoamérica en Movimiento, y el Taller de Jazz y Ritmos Populares Latinoamericanos que le dio su forma de partida, cumplen pronto un año. Un año intenso, movido, que nos requiere ahora pararnos para reflexionar sobre lo bailado y vivido: un racconto de los primeros pasos, los balances de qué y cómo aprendimos juntos, las vueltas imprevistas e improvisadas del diseño coreográfico inicial para que después, al recomienzo, sea como nuevo que otra vez, y juntos, nos pongamos en movimiento.
Al iniciarse en febrero, el Taller funcionó como intensivo, con una convocatoria considerable, de entre ocho y diez participantes, que integraban tanto hombres como mujeres. Entre marzo y diciembre lo conformamos, en promedio, cuatro o cinco bailarinas, solo mujeres. Quizás sea en vacaciones, frenado momentáneamente el ajetreo de la vida cotidiana, que resulte menos arduo ubicar un espacio para el encuentro de uno y con los otros. Quizás aún haya que trabajar, dentro y fuera del Taller, para que el baile no sea nada más cosa de mujeres...  
Los encuentros del Taller constituyeron básicamente clases. Como coordinadora, las organicé con un formato similar a las clases de jazz que constituyen parte de cómo yo aprendí a bailar, e introduje en ese formato inicial elementos de las danzas populares latinoamericanas: el mambo, la cumbia, el samba, el candombe. Trabajamos con música latinoamericana contemporánea, es decir, con usos actuales de la cultural musical de la región que mezclan y transforman sus configuraciones tradicionales (demos algunos nombres: Orishas, Calle 13, Lila Downs, Viviana Pozzebón, la Bomba Estéreo, Onda Vaga). Las clases tuvieron un momento primero de precalentamiento y reconocimiento del cuerpo, y un momento segundo de práctica coreográfica. A lo largo de su hora y media de duración, procuré situar el foco en la alegría y la plenitud de la sensación de bailar, y de hacerlo junto con otros. Aprendimos juntos/as, no solo a hacernos de diversas herramientas de movimiento que mejoraron notablemente a lo largo del año, sino también, y de a poco, a conformar un tipo de baile salido del deseo de nuestros cuerpos más que de estructuraciones ajenas, un baile incorporado por y que puede incorporarnos a todos. 
El Taller culminó con una presentación en público al aire libre, en el festival de fin de año del Bachillerato Popular de Jóvenes y Adultos Osvaldo Bayer, donde me desempeño como docente. En el tono festivo que implicaba todo un año juntos, bailamos dos coreografías con música de Onda Vaga y Calle 13, y terminamos sacando a bailar a los espectadores del Festival (más abajo, algunas fotos del baile). La danza como alegría, su sentido popular, su emplazamiento al ras del suelo -en un nivel igualitario con el del público- y la danza como invitación a la danza, habían sido algunos de los objetivos iniciales del Proyecto y el Taller, de modo que, en importante medida, hubo una misión cumplida...
Pero, ya a poco del recomienzo, ¿qué nuevas vueltas darle al Proyecto en este 2013? Tenemos por delante nuevas búsquedas musicales y coreográficas, propuestas de música y baile surgidas de todos los participantes del Taller, y también el desafío de doblar la apuesta de la convocatoria. ¡Esto es solo el comienzo! Y bailar juntos es más potente si somos más juntos.





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