Antecedentes


Una inspiración histórica: Katherine Dunham (1909-2006)

Le decían la “Matriarca y reina de la danza negra”, pero reinaba, más bien, en la danza mestiza. Ya cuando nació, en 1909 al sur de los Estados Unidos, era una negra con poca pureza, hija de un descendiente de esclavos africanos y una mestiza negra, franco-canadiense e indígena.
De pequeña, aprendió danza en una academia de “solo negros”.
Más tarde, sin dejar de bailar, estudió antropología en la universidad, donde se interesó particularmente en las danzas populares vinculadas a la población negra de los Estados Unidos. Becada por distintas organizaciones, investigó después sobre los bailes populares del Caribe. Sus trabajos de investigación la hicieron merecedora de otro gran renombre, el de fundadora del campo científico-social que hoy se conoce como antropología de la danza.
En su trabajo “específicamente” dancístico, nunca dejó de moverse. A los veintiún años formó la primera compañía de danza negra estadounidense, los Ballets Nègres, y en 1933 le seguiría la Dunham’s Negro Dance Group, que actuó en distintos escenarios de los Estados Unidos –incluidos algunos de la calle Broadway-, de Europa y de América del Sur.
Siempre le gustó mezclar...
Así como había mezclado la danza dentro de la antropología, cuando bailaba y coreografiaba integraba los elementos de la danza clásica y neoclásica en que se había formado desde pequeña, con los de las danzas populares negras que había estudiado en su recorrido “específicamente” antropológico.
Mezcló la danza con el cine, en películas como Carnival of Rhythm (1941) y Mambo (1954).
Y mezcló su arte de bailar con lo político. Como miembro de la comunidad negra de los Estados Unidos, se enfrentó a su histórico maltrato en su práctica artística misma. Como una vez que, durante la actuación en una gira por el norte de su país, anunció al público que no volvería a bailar allí hasta que los negros, que estaban obligados a permanecer en sectores marginales de las salas, tuvieran los mismos derechos de espectadores que los privilegiados blancos.